¿Por qué estamos aquí?


Permítame el señor Sánchez Dragó (don Fernando) citar aquí unas palabras suyas de sus "Muertes paralelas" que ilustrará nuestra idea:

"Patulea formada por los oportunistas, estraperlistas, caraduras, hominicacos y pescadores de toda laya... (...) En ese zoo y madriguera de bípedos implumes e invertebrados es donde ahora buscan y cosechan votos suficientes para, desgobernándolo todo, gobernar el país los chiquilicuatres que en ello andan."

Por eso estamos aquí y renegamos de parecer elitistas pero, sencillamente, hemos llegado a un punto en el que estamos hartos de que los politarcas que rigen esta politarquía, los gurús que administran nuestra democracia, secuestren nuestro voto con mentiras y falsas promesas y conviertan este noble y antiguo país en un circo; que intenten engañarnos, mentirnos, manipularnos de las formas más infames, viles y groseras y que en la mayor parte de las ocasiones lo consigan con un pueblo adormecido por el opio del futbol y la telebasura, con la finalidad última no del bien común sino poder seguir esta casta social parasitando a costa de la mamancia de los presupuestos.

Y otra vez el Sr. Sánchez Dragó: "Envidia, odio, vulgaridad, incultura, parasitismo, limosnerismo, gorronería, gorrinería: eso es algo de lo que, entre otras muchas cosas la define."



miércoles, 20 de enero de 2010

LA MEMORIA HISTÓRICA (I)


Con la edad se va produciendo una transformación en la memoria de los hechos recordados. Uno es incapaz de recordar qué comió ayer o cómo se llama el actor de esa película que está viendo, sí, ese que hizo tal papel y trabajó en esta y aquélla película, casado con fulana... lo tengo en la punta de la lengua, que es así y así... Y sin embargo esa memoria, tan frágil para lo inmediato, se vuelve portentosa cuando de rememorar lo lejano se trata... Hace poco contacté con un antiguo compañero de viajes, periodista que a sus ¡80 años! sigue en activo y con una gran lucidez mental y de análisis. En 1971 anduvimos por la India y rememorando aquéllos lejanos días, recordaba frases dichas por mí, comentarios de un tercer compañero, incidentes y anécdotas que yo a mis 58 ni recordaba ni recuerdo....  

Algo parecido ocurre con la llamada memoria histórica, esa misma que ahora nos han (im)puesto de moda ciertos sectores políticos. Quieren que recordemos hasta la saciedad, con complejos de culpa, resucitando rencores y agravios que mejor estarían enterrados y olvidados por el bien de todos, cosas que la mayoría no vivimos, que nos son ajenas, que ocurrieron mucho antes de que la mayoría de los actuales vivientes naciéramos... hace más de 70 años, pero eso sí: selectivamente y ceñidas a un periodo de tiempo muy concreto: la guerra civil y la dictadura franquista, de triste memoria sí, pero ya pasada, superada, acabada y pasada de página.  

Nací en 1951, así que no conocí la guerra civil del 36: había ya pasado más de una década desde su finalización. A pesar de lo tardío tuve cartilla de racionamiento -para patatas- durante el primer año de mi vida, según me cuentan. Mi familia fue mixta. Por parte paterna vencedores y asociados al régimen mayoritariamente.  Me cuentan que durante la guerra mientras mi abuelo falangista fundador andaba por azoteas y alcantarillas, los milicianos vinieron dos veces a "pasear" a la familia (esposa e hijos entre los que se encontraba el que sería mi padre, nacido en el 32) y las dos veces les salvo una hermana miliciana de mi abuela. Por parte materna, perdedores y represaliados: un hermano de mi madre, reclutado al final de la guerra en Madrid pasó años en un campo de concentración en León. Jamás entró en una iglesia, ni para las bodas de sus hijjos... En ninguna de ambas familias hubo problemas o rencores. Jamás. 

Nací, decía, en 1951, es decir 12 años después de terminada aquélla funesta Guerra Civil -una más que siguió a dos guerras exteriores horrorosas por causa de la nefasta política española: la del Rif y la del 98, otra dictadura militar (la de Primo de Rivera), siete guerras civiles carlistas que no fueron ningún juego de niños durante el siglo XIX, gobiernos golpistas represores y sangrientos como los de Narváez, Prim, o Serrano, etc... que siguen teniendo sus calles y monumentos por Madrid y España, sin que a nadie agravien. ¿En qué fue peor la última guerra civil y la dictadura? ¿La cantidad de muertos?¿La calidad de la represión?¿Es un factor numérico?¿Qué hace que los descendientes de los perdedores de aquélla guerra en concreto sean especialmente revanchistas 60 o 70 años después, fenómeno cuasi insólito en la historia?  No sucedió ni tras la segunda guerra mundial entre vencedores y vencidos, a pesar de los casi 60 millones de muertos. No tengo respuesta y tengo otros problemas más urgentes que solucionar como ciudadano.  

Porque si de memoria se trata, cuando dicen algunos que aquéllos militares se sublevaron en armas contra el gobierno "legítimo" de la II República, hecho cierto aquél y dudoso este, pues yo, que he estudiado historia, plantearía serias dudas sobre la legitimidad de aquél gobierno republicano. Veamos: las elecciones del 14 de abril de 1931 no eran legislativas, sino municipales y si bien los partidos republicanos las ganaron en algunas de las principales ciudades, pero no en la mayoría del Reino, ante la huida del cobarde Borbón, un grupo de políticos significativos y representativos de los partidos republicanos se autoproclamaron en una especie de Gobierno Provisional, derrocando así a las instituciones de gobierno legales. Nadie les eligió para esa tarea -esa es la verdad de los hechos- y trastocaron en un golpe de estado el orden constitucional vigente. Y, como a la fuerza obligan, se dieron a la tarea de elaborar una nueva Constitución que sancionara el golpe. Exactamente como hicieron posteriormente los golpistas del 36 para a su vez legitimarse. De modo que "mira quien me llamó puta sino otra más disoluta" que dice el refranero. Esto se repite una y otra vez en la historia.  

En resumen y finalizando: honremos a todos los muertos, civiles y combatientes, ejecutados y asesinados... todos ellos amaban a España, a "su" España, pero todos los muertos son iguales. No tienen rostro. Y dejemos que los muertos entierren a los muertos.


Continuará...




1 comentario:

Bella dijo...

Directo y muy clarito (pero no llegará a todo el mundo ya que los QI varían).
La dama de tréboles.